domingo, marzo 21, 2010

Carepalismo en Estado Puro por Rodrigo Lema González.


Carepalismo en Estado Puro

por Rodrigo Lema González.

La represión sufrida por los disidentes de la dictadura castrista ha ido alcanzando niveles progresivamente altos durante las últimas semanas. Basta recordar las agresiones que sufrieron las Damas de Blanco hace pocos días. Y, mientras tanto, el régimen se hace el ciego y sordo ante las condenas de todo el mundo civilizado.

Respecto al tema, sorprendieron -y de forma muy desagradable, si me permiten decirlo- las declaraciones del presidente del Partido Comunista de Chile, Guillermo Teillier, quien, en un arranque de “iluminación”, expresó que en nuestro país había más represión que en la mayor de las Antillas.

Más encima, justificó la situación de la isla argumentando que es culpa del “bloqueo norteamericano”. ¿Cuántas veces he escuchado este argumento? Déjenme ver… Sí, el contador ya pasó el millón.

Esta clase de declaraciones no pueden hacer más que causar indignación, y son la muestra del carepalismo en su estado más puro. Culpar al bloqueo por las violaciones a los DD.HH. -que son política del estado cubano desde hace décadas- es lisa y llanamente no saber dónde se está parado. Ya hubo un muerto por huelgas de hambre, y se acerca otro. Pero nada se puede esperar de la colectividad política más obsecuente con la Unión Soviética -apoyaron la invasión a Checoslovaquia realizada por el Ejército Rojo y nunca condenaron los crímenes de Stalin- en su momento, y ahora con Cuba, Venezuela y las FARC.

Y con éstos se alió la Concertación para las elecciones pasadas…

Si Cuba es el paraíso tan fantástico que nos describen los avinagrados dirigentes del PC, ¿cómo es que miles de cubanos arriesgan sus vidas para escapar a Estados Unidos? ¿Cómo es esa democracia tan perfecta en la que el poder se hereda al estilo monárquico? ¿Cómo es que sólo existen medios de comunicación afines al Politburó de turno? Y así podríamos seguir con muchas más preguntas.

Y más encima, se atreve a criticar al mismo entramado sistémico que le permitió llegar al parlamento y asegurarse un suculento sueldo de $6 millones -que cualquiera se lo querría-, pagados con los impuestos de todos nosotros. Sinceramente, me dan lástima quienes votaron por este sujeto.

Menos mal que son sólo cuatro años.

http://rodrigolemagonzalez.wordpress


miércoles, marzo 17, 2010

La hora de la reconstrucción, por Cristina Bitar.



La hora de la reconstrucción,

por Cristina Bitar.

El fin de semana tuve ocasión de recorrer Iloca, una de las zonas más afectadas por el terremoto, y comprobar directamente el nivel de destrucción y dolor que se vive allí. Es verdaderamente sobrecogedor compartir el dolor de personas que perdieron seres queridos y todo lo que habían construido a lo largo de sus vidas. Ante la pérdida de vidas humanas no hay consuelo posible, pero están los niños, cuya vida continúa, que tienen todo el futuro por delante, que no pueden perder el año escolar y que merecen una respuesta solidaria. Como ellos, también están los adultos mayores, muchos de los cuales lo perdieron todo, familias en la calle, en fin una realidad desoladora.

Por ellos es que la tarea de reconstrucción tiene el carácter de urgencia que el Presidente Piñera le ha impuesto, con gran sentido social y de responsabilidad. Hemos visto un gabinete que el día de la asunción del mando salió de la ceremonia en el Congreso Nacional y trabajó las 12 horas siguientes sin parar, que este fin de semana trabajó de corrido y que al comienzo de esta semana presentará los proyectos de ley con las medidas más urgentes para hacer posible esta tarea titánica. Sin duda estos proyectos significarán un esfuerzo importante y tenemos que asumirlo en la lógica de la urgencia. Por ejemplo, no es este momento para burocracia. Trámites que normalmente demoran meses, hoy los necesitamos en días, si es que no en horas. Inversiones que podían esperar al segundo semestre, hoy las necesitamos en el transcurso del mes o cuando más en abril, porque se requiere empleo ahora. Miles de personas perdieron su fuente de trabajo, simplemente porque se destruyó, y la necesitan de nuevo en pie con urgencia inmediata o necesitan otra fuente laboral ahora ya.

El sector público ha visto destruida una cantidad importante de infraestructura, colegios, hospitales, caminos, puentes. Pero el sector privado también ha sufrido y, como es lógico en una economía social de mercado, seguramente la mayoría de los costos recaerán en este ámbito. Necesitamos que esas actividades productivas se levanten con vigor y rápido. Nunca como ahora había sido necesaria una asociación público-privada de la magnitud de la que se requiere hoy.

Chile está en un buen pie, tenemos una clase política responsable que se ha comportado a la altura y que esperamos lo siga haciendo, despachando estas leyes con la urgencia que se requiere. Pero además tiene finanzas que le permiten implementar fórmulas que combinen reasignación de gastos, uso de reservas y endeudamiento. Un adecuado manejo de estos tres instrumentos nos dará sin duda los recursos para enfrentar la catástrofe con responsabilidad, sin poner en riesgo la solidez fiscal que hemos construido en las últimas tres décadas.

La tarea del país es grande: vivimos épocas de emergencia, de urgencia y de sacrificio. Ver a autoridades como el senador Navarro, en Concepción, recorriendo la zona junto al Presidente de la República es una señal que nos genera optimismo; esa misma disposición en el despacho de las leyes en el Congreso es lo que espera el país y, especialmente, lo que esperan los millones de compatriotas afectados por una calamidad que urge a todos: autoridades de gobierno, parlamentarios, alcaldes y empresarios a trabajar 24/7, por este Chile que tanto ha sufrido y que tanto espera de ellos.


viernes, marzo 12, 2010

Interrogantes desde la distancia , por Roberto Ampuero .

Interrogantes desde la distancia ,

por Roberto Ampuero.

Me tocó experimentar el terremoto y el maremoto desde fuera, sólo a través de la televisión, internet, el teléfono y Skype. Como muchos compatriotas que residen en el exterior, transité de la impresión de que se trataba de “otro terremoto”, en el cual el Gobierno controlaba la situación gracias a nuestra cultura sísmica, al azoro al enterarme de la comedia inicial de equivocaciones entre autoridades, del tardío despliegue de militares en la zona devastada y de los saqueos. En horas, Chile pasó de ser un país serio y ducho en manejar catástrofes a uno donde reinaban desastre, improvisación y caos social.

Desde la distancia no soy general después de la batalla, pero tengo preguntas. Por ejemplo, si al reconstruir los pueblos costeros nos proponemos hacerlo en el mismo sitio, es decir, allí donde pueden sufrir nuevos maremotos. A diferencia del terremoto, que se enfrenta con construcciones antisísmicas, no hay forma de salir bien parado del maremoto. Me pregunto también si el país va a continuar por la senda del centralismo extremo, delicada amenaza a la seguridad nacional. ¿Qué ocurriría si sufriésemos un megaterremoto con epicentro en el Gran Santiago? ¿No colapsaría además la economía nacional y quedaríamos acéfalos? ¿No es una irresponsabilidad que un país tan sísmico esté tan centralizado?

También me pregunto si los políticos, tras los saqueos, planean ver qué se esconde debajo del vandalismo masivo y endurecer las leyes para brindar seguridad a la población. El temor en que viven los chilenos es sólo la punta de un iceberg que vimos íntegro durante el pillaje masivo, que dio la vuelta al mundo y fue perpetrado por bandas que operan en cuanto emerge un vacío de poder. Me pregunto igualmente si la escena en que el carabinero Jorge Hinojosa amenaza con pistola a un saqueador no expresará la saturación e impotencia del país ante la desfachatez con que vienen actuando los delincuentes. Me asalta otra duda: ¿No existe un protocolo que establezca un calendario en el cual el gobierno saliente informe al gobierno electo sobre las tareas que heredará? ¿Por qué el inicio de esa colaboración depende de la voluntad del líder saliente y no hay regulaciones razonables al respecto?

Por último, me pregunto si no habrá llegado el instante para que la Concertación revise su añeja visión de las Fuerzas Armadas. Que éstas fuesen recibidas con aplausos en zonas devastadas y que, junto a Carabineros, sean las instituciones mejor evaluadas del país, sugiere que el Chile real evoluciona más rápido que lo imaginado. Hay que reconocer que perduran visiones sobre los militares que están ancladas en el pasado. Es contradictorio, pues implica que la Concertación desconfía de un logro de su transición: la existencia de un ejército profesional, no deliberante y subordinado al poder civil. ¿Por qué un gobierno envía con entusiasmo a sus militares a riesgosas misiones internacionales, que generan prestigio a la nación, pero recela de ellos en Chile? Debe superarse ese doble estándar con urgencia. Urge esto, porque la realidad cambió y porque se avecina una etapa ardua, en que populistas se sentirán inclinados a presentar al nuevo gobierno y las Fuerzas Armadas como una supuesta reencarnación de un pasado que quedó definitivamente sepultado.



jueves, marzo 04, 2010

La belleza, quebrantada, por Gonzalo Rojas Sánchez.


La belleza, quebrantada,

por Gonzalo Rojas Sánchez.

Debajo de todos los libros -muchos cientos- que tapaban casi todo el piso de la remecida oficina universitaria, quebrado en siete trozos, estaba el busto de Schubert. Era bonito, pero de puro yeso. A las 9.25 del sábado 27 de febrero, se presentaba como el símbolo de todas las bellezas quebrantadas.

Con las tripas al aire, la base de la torre de la Divina Providencia recordaba que sobre ella había habido una fina terminación, ahora convertida en cascotes. Y por todo Chile, otras cien hermanas en el culto habían recorrido el mismo camino de su perdición.

Inclinados o partidos como por un hachazo, majestuosos edificios recién inaugurados, gritaban desde sus grotescas posiciones que esas bellas fachadas anteriores no se correspondían con la precariedad de sus estructuras.

Trozadas en terrones, miles de sencillas o notables casas de adobe entraron súbitamente en la lista de los escombros que habrá que despejar. Eran el Chile profundo de todos, de ricos y de pobres. Eran muy bonitas.

Cuarteados o en el suelo, decenas de liceos y hospitales, de bibliotecas y museos, sí, así están ahora ellos, los que fueron ámbitos de la belleza solidaria, de la belleza racional, de la belleza visual.

Desfiguradas por la molestia o la apatía han aparecido las caras de los ministros Vidal y Pérez Yoma, agrias, desconcertadas, tensas, sin serenidad, sin una vibrante y alegre convicción reconstructiva.

Crispadas por la avidez, manos y piernas perfectamente proporcionadas en la estilizada figura humana, se dirigían ahora, beligerantes, a saquearlo todo, a llenarse sin medida, a destrozar, arriesgándose, de paso, a morir repelidos.

Arrasadas por la fuerza de las ondas y las olas, lindas costas, plácidas playas, simpáticos emplazamientos, pueblitos típicos y sobre todo, vidas infantiles, juveniles, adultas y mayores, que habían brillado la noche anterior, que habían carcajeado quizás, comentando lo humano y lo divino. Almas, la belleza del alma.

Nunca la belleza había sufrido tanto. Nunca será tan necesaria hacia adelante.

Porque sólo la Belleza -nos lo dijo un experto en quebrantos, Dostoievsky- sólo la Belleza salvará al mundo.


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