sábado, octubre 13, 2007

Reservas morales "bajo" ataque

Desde hace ya bastante tiempo la Familia, la Iglesia y las Fuerzas Armadas están sufriendo el embate de ciertas fuerzas, sean estas políticas y/o mafiosas, que aspiran a su destrucción. Vemos la agresión y o no la creemos o simplemente nos hacemos los lesos, básicamente por el desconcierto que nos produce la absoluta falta de reacciones o de informaciones.

Las causales de esta brutal agresión, que para nosotros es muy clara, están definidas por la necesidad de algunas “ideologías” de terminar con estos elementos de la sociedad que le brindan una reserva moral infranqueable, que se opone a sus afanes por la conquista del poder total.

La Familia, base de nuestra sociedad, potencia a sus miembros y les da valor para oponerse a los afanes totalitarios de algunos, por lo que hay que destruirla, desvalorizándola y promoviendo el divorcio.
Las iglesias son un freno insalvable para la prédica de la amoralidad y el excesivo vivir sensorialmente, además de un permanente defensor de la justicia, por lo que hay que desprestigiarla al máximo, neutralizando así su mensaje de imprescindible labor pastoral y social.

Las Fuerzas Armadas, como foco permanente de nuestra historia, elemento de defensa y promotores del amor patrio, deben ser aniquiladas, destruyendo de paso su capacidad de auto defensa.

Dios, Patria, Familia y Justicia, son los verdaderos sostenes de nuestro sistema de vida Cristiano occidental, razón más que suficiente para que nuestros enemigos se desvelen por provocar su destrucción o un desprestigio paralizante.
Hemos reducido a pocas líneas, y cada una con escasas palabras, el ataque permanente que están recibiendo nuestras sociedades, como una manera de alertar sobre los riesgos que deberemos enfrentar, haciendo conciencia clara de nuestro deber ineludible de salir en defensa de nuestros valores.

Ni la comodidad, ni la molicie, ni las entretenciones, ni el trabajo pueden ser excusas para el no cumplimiento del deber de proteger nuestros valores, nuestra forma de vida y nuestra Patria, asegurando, además, un porvenir para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.

No te hagas el leso, pues la irresponsabilidad en estas materias es muy parecida a la cobardía, esa que seguramente después nos hará llorar como niños lo que no hemos sido capaces de defender con la dignidad de hombres y mujeres de nuestra tierra.

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