viernes, julio 17, 2009

Sinónimo equivocado.


Sinónimo Equivocado
Rodrigo Lema González.
Desde un tiempo a esta parte, el vocabulario blandido por los progresistas de nada ha agregado un nuevo sinónimo al vocabulario nacional, que se ha instaurado en el subconciente colectivo con una celeridad asombrosa, y al mismo tiempo preocupante: orden y represión son lo mismo. Esta es una de las exhibiciones más groseras de libertinaje que se ha instaurado desde el "amor libre" de la década de 1960.
La pregunta que surge, estimados lectores, es ésta: ¿desde cuándo el concepto de orden ha sido nefasto para la sociedad? Recordemos que, si no fuese por la asignación de roles, la división de tareas y la jeraquización de los mandatos, la mayor parte del progreso humano no existiría y el conocimiento sería escaso, por no decir inexistente. Está bastante claro: si no hay encargados para dirigir un grupo de trabajo, ¿quién trabaja?
Otra evidente contradicción de este sinónimo es que el orden está presente en las mismas bases de las naciones modernas, en su Constitución Política, instituciones y autoridades. Y es ése orden, el mismo que tanto desprecian, el que permite que la máquina funcione silenciosa y efectivamente, dando a toda la sociedad un entorno en el que puede desenvolverse adecuadamente.
Como pueden ver, los signos de la supesta "represión" no aparecen ni por casualidad.
¿ Y que puede hacer una mente socialista, primitiva y retardataria, cuando ve que su argumento no se sostiene de ninguna forma? ¿Negar el valor de esos pesos y de esas categorías, ambos muy lejos de sus posibilidades, en un vano intento de anular esta, para él, odiosa civilización que no comprende y que lo saca con dureza de su cómoda barbarie?
La respuesta es sencilla: absolutamente nada. Como ve que ese orden es infinitamente más fuerte que su resentimiento, aplica una estrategia conocida: expandir dicha odiosidad para tratar de desestabilizar al sistema por el viejo método de las mayorías. Lo malo es que muchas veces, dichas mayorías no entienden en lo que se están metiendo, y sólo se dan cuenta cuando tienen el techo con estacas a cinco centímetros de sus cabezas, listos para convertirlos en adornos de foso.
Y, cuando están a punto de ser triturados, sacan a relucir la bandera de la inconsecuencia, pidiendo ayuda desesperadamente al mismo sistema que dicen despreciar. Deberían dar las gracias por el hecho de que no sea vengativo, porque si fuese distinto... No quiero ni pensar cuáles serían las consecuencias.

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