sábado, abril 05, 2008

El Odio nada engendra.



El Odio nada engendra,
Solo el amor es fecundo.


Pareciera de tanta lógica, que simplemente ni lo registramos, es tan simple que escapa a nuestros devaneos intelectualoides, es tan cierto, que le damos escasa cabida en un mundo en que “glorificamos” la falsedad, la liviandad, la hipocresía y solo exaltamos los éxitos de aquellos que “triunfan” en lo material o pueden exhibir, como muestra de poder, pertenencias caras.

Analizando esta visión pareciera que el mundo es extremadamente malo y que no tiene redención. En un error de proporciones descomunales, pues la mayoría de la gente es buena ,llena de valores y lleva una vida extraordinariamente sana, pero, los que obtienen notoriedad, que son los que nos destacan los medios, y que son una minoría, son los que dan la imagen.

La Iglesia Católica, por ejemplo, es perseguida por las acciones de un pequeño grupo de sacerdotes pecadores, que cometen crímenes inhumanos, sin embargo, esos pocos, acarrean tras de si las noticias, haciendo que nos olvidemos de la enorme cantidad de verdaderos santos que hay en el clero, solo por recordar algunos tenemos a Juan Pablo II, a Teresita de Los Andes, al Padre Hurtado etc.

En nuestra pedestre política es cierto que tenemos gente mediocre y que actúa como las polillas buscando los reflectores de los medios de comunicación, o personajes corruptos, pero, tampoco debemos olvidar que hay una enorme cantidad de gente que participa en la actividad, a pesar de su desprestigio, por el valor de las ideas y por una vocación de servicio público.

En los deportes vemos como los medios especializados en la farándula no exhiben a cuatro o cinco de estas estrellas que llevan una vida totalmente disoluta, pero sin embargo, y eso todos lo sabemos, se quedan callados ante la enorme cantidad de aquellos que tienen vidas verdaderamente ejemplares, dedicadas a sus familias y a estudios que les permitan un futuro mejor.

Hemos escuchado a muchos preguntarse ¿Y que puedo hacer yo para cambiar esta situación? La verdad es que todos tenemos parte en esta lucha, pues el primer cambio que se necesita es el personal, comenzar uno a ser mejor, para después proyectarlo a nuestro entorno y posteriormente salir a las calles a predicar la verdad que hemos reencontrado.

Que es difícil, no lo dudemos, pero tampoco debemos dejar de creer que no trae inmensas satisfacciones ni que este camino nos llenará de complacencias distintas, no ya tan sensoriales como las que se esta usando, que sin duda llenarán nuestra almas de una nueva forma de gozo.

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