viernes, mayo 29, 2009

EL TRIBUTO ABUSIVO ES UN ROBO.



EL TRIBUTO ABUSIVO ES UN ROBO

 

No es otra cosa que la legalización del despojo

 

Federico Bastiat, uno de los grandes pensadores franceses

del siglo XIX, explicaba que por medio de los impuestos los

gobiernos logran quitarles a los ciudadanos una parte de sus

bienes, una porción del fruto de su trabajo. El tributo es,

entonces, un despojo que la ley convierte en legal.

 

La excusa suele ser que la administración devolverá en

obras parte de ese dinero. ¿Es así?

Cobrar impuestos es como pelar una gallina, pero sin que

grite. El emperador romano Claudio citó a un procónsul

que solía tener problemas con los contribuyentes y le

enseñó: recaudar tributos consiste en esquilar a las

ovejas, pero sin tocarles el cuero.

 

¿Cómo se resolvieron en la historia universal estos

pleitos? En 1215, los terratenientes ingleses derrotaron al

rey Juan Sin Tierra, y éste debió otorgar la Carta Magna,

con la promesa de que no habría nuevos impuestos sin la

participación de los contribuyentes. Uno de sus sucesores,

Carlos I, estableció, en 1649, retenciones a las

exportaciones de lana sin el consentimiento del Parlamento

y desató una guerra civil: fue vencido por las tropas de

Oliver Cromwell, juzgado por un tribunal y condenado a

muerte como monarca en ejercicio. En América del Norte,

los impuestos británicos al té desencadenaron la guerra

de la independencia.  Pero treinta años después, motivados

por impulsos similares y el libre comercio, los criollos

iniciaban las luchas por la emancipación.

 

El actual pretexto de las 'ganancias extraordinarias'

no tuvo andamiento en el pasado, y menos en el presente.

Desde Adam Smith se sabe que, en el capitalismo, el empresario

debe estudiar el mercado, y si produce lo que hace falta,

con calidad y a bajo precio, será recompensado con la ganancia.

Asombroso es ganar la lotería, pero no obtener un lucro que se

ha buscado con eficiencia y productividad.

 

También es ingenuo el argumento de que los impuestos

tienden a defender la mesa de los pobres, cuando los

latinoamericanos sabemos que los dineros públicos se usan

para costear los opulentos banquetes de los gobernantes

populistas y los derroches de los caudillos que se

enriquecen en la función estatal.

 

Si la ley insiste en poner su aparato de recaudadores,

policías y cárceles al servicio de los saqueadores

estatales y trata a las víctimas, cuando se defienden,

como delincuentes, el conflicto se prolongará y ahondará.

 

El ladrón privado es casi inofensivo si se le compara con

el Estado atacante. Cuando se desconoce la

propiedad se oprime a los ciudadanos.

 

Cuando los particulares resisten los atropellos tributarios

representan los principios inmutables y las experiencias

libertarias de la civilización occidental.

Encarnan a los hombres de trabajo de todos los tiempos

que lucharon contra la agobiante carga fiscal promovida

por quienes, para engrosar el tesoro público, despojaron a

sus pueblos y empobrecieron a sus países.

Y representan el derecho de ejercer toda industria lícita y

los principios de defensa de la propiedad privada e

independencia productiva que en nuestras instituciones

labraron la riqueza de nuestras sociedades.-


Agracedecemos el envío de esta nota al profesor Torres Mega, FlashesCulturales@adinet.com.uy, que desde Uruguay da una intensa lucha por la defensa de los valores cristiano occidentales.

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Los pueblos que no se defienden seguramente pierden sus libertades. http://reaccionchilena.blogspot.com/