martes, junio 30, 2009

EN HONDURAS NO HUBO UN GOLPE DE ESTADO: SE DESALOJÓ LEGALMENTE A UN TIRANO USURPADOR.


EN HONDURAS NO HUBO UN GOLPE DE ESTADO:
SE DESALOJÓ LEGALMENTE A UN TIRANO USURPADOR,
por Cosme Beccar Varela.



En Honduras no hubo un golpe de Estado, se evitó el golpe de Estado que estaba ejecutando el presidente Zelaya al estilo de Fidel Castro, Chavez, Correa y Morales. Zelaya quería convertir a Honduras en un Estado marxista a cuyo fin estaba organizando un supuesto "referendum" para disolver el Congreso y modificar la Constitución. Es claro que ese "referendum", también al estilo chavista, sería de varias maneras fraudulento, como lo son todos los comicios realizados bajo un gobierno marxista. Luego no sería democrático ya que cualquier alumno del colegio primario sabe que la democracia consiste en un gobierno basado en el voto auténtico del pueblo.

Para recordar los hechos anteriores al 28 de Junio, transcribo las partes pertinentes de un artículo publicado ayer por el Doctor Emilio Martinez, autor de tres libros en los que denuncia los atropellos cometidos por Evo Morales en Bolivia contra el Estado de Derecho.

Refiriéndose al juicio político que el Congreso de Honduras le había iniciado a Zelaya y que éste pretendía interrumpir con el aludido "referendum", dice el Dr. Martinez:

"...El "impeachment" (juicio político) contra el ex presidente José Manuel Zelaya había comenzado la semana pasada, luego de que éste desatara una crisis institucional al incurrir en reiteradas violaciones de la Constitución , las leyes y sentencias judiciales, según lo definiera el Congreso de esa nación centroamericana.

"La deriva de Zelaya hacia el autoritarismo se inició en el 2008, a medida que fue estrechando relaciones con Hugo Chávez y comenzó a poner en práctica el método de golpe gradual que el gobernante caribeño ha exportado a varias repúblicas de América Latina, sistema que incluye la persecución a la prensa y un proceso constituyente ilegal como vía para perpetuarse en el poder.

"El detonante de la crisis fue, precisamente, la intención de Zelaya de realizar una consulta el pasado domingo 28 de junio, que le permitiría instalar una Asamblea Constituyente, disolver el Parlamento y habilitar su reelección presidencial.

"Aunque el Tribunal Supremo Electoral dictaminó que esa consulta era inconstitucional, el depuesto presidente instruyó a las Fuerzas Armadas la distribución de 15.000 urnas para la votación, orden que fue resistida por el Alto Mando militar por tratarse de una instructiva que contravenía la sentencia mencionada.

"En respuesta, José Manuel Zelaya destituyó el pasado miércoles al jefe del Estado Mayor Conjunto, general Romeo Vásquez. La Corte Suprema de Justicia ordenó restituir a Vásquez en sus funciones y mandó el embargo de las ánforas en los cuarteles, pero el prochavista Zelaya invadió con sus simpatizantes una base militar y retiró las urnas para utilizarlas en la consulta.

"Como resultado de estos hechos, una comisión multipartidaria nombrada por el Congreso para investigar al presidente concluyó que éste violó las leyes. Además, pidió al Parlamento que declarara a Zelaya incompetente y le iniciara un proceso legal.

"Cabe destacar entre las bases jurídicas de la impugnación que el artículo 239 de la Constitución de Honduras señala que “El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado. El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos y quedarán inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública”.

"De todo lo anterior, se desprende como conclusión que el Parlamento de Honduras actuó para evitar un golpe de Zelaya contra la institucionalidad democrática, votando su destitución por unanimidad y posesionando como nuevo mandatario al presidente del Congreso, Roberto Micheletti, a quien correspondía asumir el cargo por sucesión constitucional. La decisión contó con el respaldo de la Corte Suprema de Justicia y del Comisionado Nacional de Derechos Humanos (Ombudsman). Es decir, que el Congreso procedió al impeachment, al “bochorno” de Zelaya.

"Hay que agregar que toda esta tensa situación se desarrolló en medio de la presencia de militares venezolanos y nicaragüenses en suelo hondureño, autorizada por el presidente a espaldas del Parlamento, lo que implica que las Fuerzas Armadas de Honduras también habrían actuado en resguardo de la soberanía nacional.

"Como era de esperar, el contragolpe dado por las instituciones democráticas al autoritario Zelaya motivó la movilización histérica de Chávez y sus aliados del “socialismo del siglo XXI”, quienes montaron una reunión de emergencia de su versión regional del Pacto de Varsovia ( la Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA), procurando arropar al discípulo depuesto y amenazando con invadir Honduras para reponerlo en el poder.

"De la reunión, que contó con la presencia del dictador cubano Raúl Castro y del ex dictador sandinista Daniel Ortega, salieron sendos pronunciamientos a favor de lo que estas “autoridades morales” definen como democracia hondureña, a la que identifican con Zelaya, y de condena a las acciones del Congreso de ese país, que califican como “golpe de Estado”.

"Otro de los que reaccionaron rápidamente ante la alarma dada por el gobernante venezolano fue el secretario general de la OEA , José Miguel Insulza, quien, para recuerdo de las memorias frágiles, le debe su cargo a las gestiones diplomáticas de Hugo Chávez.

"Lo lamentable del caso es que, detrás de los movimientos de estos previsibles alfiles del chavismo, también se haya producido la incomprensión de gobiernos de Europa y de la administración de Barack Obama, quizás por un manejo deficiente de la información o por un reflejo condicionado que confundió la situación actual con coyunturas muy distintas de épocas pasadas.

* * *

Como puede verse la conducta de Zelaya era frontalmente contraria a la Constitución hondureña y, por lo tanto, perdió toda legitimidad republicana motivo por el cual el Congreso y el Poder Judicial hicieron muy bien en disponer su destitución y ordenarle al Jefe del Ejército, General Roeo Vazquez, que lo removiera del poder de facto que se había arrogado. Sacarlo de la Casa de gobierno fue un desalojo tan legal como el de cualquier intruso que pretendiera usurpar una propiedad ajena.

Vale la pena transcribir el comunicado que publicó la Corte Suprema de Justicia de Honduras sobre el caso el 28 de Junio, día del desalojo de Zelaya, que dice así:

"El Poder Judicial deja constancia de que el origen de las acciones del día de hoy están basadas en en una orden judicial emitida por un juez competente. Su ejecución está enmarcada dentro de los preceptos legales. Las fuerzas armadas, como defensoras del imperio de la Constitución, han actuado en defensa del Estado de Derecho obligando a cumplir las disposiciones legales a quienes públicamente han manifestado y actuado en contra de las disposiciones de la Carta Magna" ("La Nación", 29/6/2009, pag. 2).

El principio enunciado por la Corte Suprema de Honduras es muy verdadero y es aplicable en todos los países civilizados. Lo he sostenido muchas veces y desde hace muchos años, en especial desde que Kirchner usurpó la presidencia en Mayo del 2003 y empezó a poner en marcha su golpe de Estado por etapas.

La primera de ellas fue apoderarse del gobierno con el 17,8% de los votos del padrón eludiendo el "ballotage" (en lo cual fueron sus cómplices Menem y Lopez Murphy) y la segunda fue la destrucción sistemática de las FFAA, destituyendo a toda la plana mayor de las tres armas a los 15 días de ocupar la Casa rosada.

El tercer acto fue deponer a los Jueces de la Corte Suprema mediante una parodia de juicio político. De ahí en adelante los actos subversivos de Kirchner se sucedieron en cadena siendo uno de los más tristes el secuestro de 400 oficiales y suboficiales de las FFAA en violación de la ley, que aún continúa.

La entrega de las calles a las fuerzas irregulares del piqueterismo forma parte del mismo sistema y el apoderamiento para uso partidario de los fondos del Estado (con grave sospecha de que también lo ha sido para uso personal), son otros tantos capítulos de ese golpe de Estado desde el poder que está en vías de ejecución.

Chavez es el modelo de estos tiranos de América. Pretende que por el hecho de ocupar la Casa de gobierno todos sus actos son legales y lo peor es que las FFAA de todos estos países -menos la heroica Honduras- aceptan esa tesis con una torpeza inaudita.

En la Argentina existe el agravante de que las FFAA se han dejado desarmar, desarticular y someter a una ex-guerrillera designada ministro de Defensa. El Ejército hoy carece de toda posibilidad de defender las fronteras o de mantener el orden constitucional. Sus actuales jefes se han desentendido completamente de estas dos obligaciones elementales de su profesión militar y sus antecesores se dejaron expulsar con la misma sumisión que tendría un esclavo frente a su amo.

Honduras ha reaccionado a tiempo. ¡Viva Honduras! Es un consuelo saber que en alguna parte de este continente civilizado por la Cruz de Cristo, hay una reacción.

Inconcebiblemente, sin embargo, las democracias occidentales se han asociado a los regímenes comunistas y marxistas para condenarla. No sería raro que intentaran usar la fuerza contra ese pequeño y heroico país. Si eso ocurriera, todos los habitantes de América debemos oponernos a semejante atropello. Por lo pronto, recemos para que Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de estas tierras americanas, proteja a Honduras.

Esta es la hipocresía de los "democráticos": en nombre de la democracia pretenden obligar a un país a someterse a un tirano que quiere abolir las formas civilizadas del Estado de Derecho. Son de un cinismo escandaloso. Entre ellos se encuentra el presidente de los EEUU que está interviniendo descaradamente en los asuntos internos de Honduras para obligar a los hondureños a someterse al marxismo. Obama ha empezado a mostrar quien es él en realidad y en qué manos ha caído la gran nación del Norte.

Cosme Beccar Varela

jueves, junio 18, 2009

El desembarco ya viene, por Roberto Ampuero.



El desembarco ya viene...
por Roberto Ampuero.

Mañana abordaré un avión hacia Chile para, entre otras cosas, respaldar ante notaría la inscripción de la candidatura presidencial de Marco Enríquez-Ominami. Lo hago por tres razones: porque fue víctima de la exclusión de las primarias en su sector; porque exige renovación en las cúpulas partidarias, y porque articula una crítica a la Concertación que, de ser formulada por alguien absolutamente ajeno a ella, llevaría a la Concertación a acusar al crítico de nostálgico de la dictadura.

Aunque es un gran candidato, no es, sin embargo, el mío, porque me temo está llamado a generar un desembarco para que todo siga igual. Su popularidad terminará por fluir hacia el candidato de la Concertación, con lo que podría imponer precisamente el continuismo que combate, o por descalabrar a ese candidato, y pasar él mismo a depender de la Concertación. Para triunfar en segunda vuelta, Marco tendría dos caminos: plantear un ingreso a La Moneda con las frágiles estructuras de que dispone, lo que no augura gobernabilidad, o autorizar que la Concertación desembarque su equipo de históricos para viabilizar su gobierno. Los propugnadores de la "no beligerancia" hacia Marco preparan ese desembarco. Será de la Concertación al marquismo o del marquismo a la Concertación, y comenzará en cuanto un candidato haga agua. Contra la tesis opositora del desalojo, emerge la del desembarco o, mejor, el desenMarco. Es gatopardismo lampedusiano: cambiar algo para que nada cambie. La paralización de la centroderecha se debe a que cree estar ante candidaturas distintas y no se percata de que está ante una hidra de varias cabezas.

Me surge otra inquietud en relación con la candidatura de Marco, porque a los presidenciables hay que evaluarlos imaginándoselos en La Moneda, no sólo escuchando sus discursos. Me pregunto sobre su actual pericia para conducir un país que perdió vitalidad económica y la oportunidad de alcanzar el desarrollo en el Bicentenario, un país que la mayoría percibe como corrupto y vive asediado por la delincuencia, con demandas sociales y educacionales urgentes, y vecinos veleidosos e inestables. ¿Con qué estructuras implementaría Marco la política doméstica? La Presidenta Bachelet, que prometió gobierno ciudadano y que nadie se repetiría el plato, terminó gobernando con los históricos, proceso coronado con la elección de un ex Presidente como el nuevo rostro del oficialismo.

Complicado es también imaginar la política exterior de Marco. Tras ofrecer mar a Bolivia, ¿cómo sobreviviría entre las demandas de La Paz y el rechazo ciudadano a esa oferta? ¿Cómo enfrentaría las demandas limítrofes del Perú y el agresivo antichilenismo de Humala? ¿Cómo actuaría ante el Hugo Chávez hostigador de empresas chilenas? Inquieta además que su generalísimo sea un ex oficial de Tropas Especiales de Cuba, elite fanáticamente leal a la tiranía, un ex militar que justifica la censura calificando de "propaganda" los libros prohibidos en la isla, alguien aun celebrado por Fidel. ¿Iría de canciller, ministro de Exteriores, Interior o Defensa? Sospecho que bajo esa influencia, y pese a su formación democrática y parisina, Marco nos arrastraría a las aguas de Castro, Chávez, Correa y Ortega.

Y en caso de que sea Frei quien pase a segunda vuelta junto a Sebastián Piñera, tampoco él podría garantizar gobernabilidad. Para ello precisaría la venia de Marco, quien lo critica de forma letal, y la de los otros candidatos de izquierda, una carga variopinta ardua de estibar. El TCP (Todos contra Piñera) no constituye un programa respetable para conducir el macizo esfuerzo que Chile requiere para alcanzar el desarrollo. El TCP no se define por lo que aspira, sino por lo que rechaza, y perdería sentido el mismo día en que triunfase. Al llegar al país, respaldaré la inscripción de Marco. Pero una cosa es coincidir con sus críticas y otra imaginarlo dirigiendo con sus aliados nuestro destino desde La Moneda.

Nota de la Redacción:
Este artículo de plena actualidad fue tomado de Diario El Mercurio por considerar que el análisis que hace de las candidaturas “oficialistas” de Frei y Enríquez Ominami deben llevarnos a concluir la gravedad que tendría para Chile un eventual triunfo de cualesquiera de estos dos postulantes a la Primera Magistratura.

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